sábado, 11 de mayo de 2013

CUENTO PARA ADULTOS/INTRIGA 2ª ENTREGA

Lo que nunca hubiese imaginado, era que esa paz que buscaba no era tal. Su mente se llenaba de imágenes de personas que el, ni siquiera conocía; de personas que …. ¡¡¡¡¡estaban a punto de morir!!!!!
Cada persona buscaba la manera, unos utilizaban revolver, otros cuchillo, gas, saltar al vacío...
Millones de imágenes asaltaban su mente, era un bombardeo continuo.
Se empezaba a preguntar si eso era morir, sufrir eternamente ese calvario.
De repente su mente quedó en blanco, en medio del silencio y una voz surgió de su interior, una voz profunda y firme.

  • Piensa en lo sucedido, ¿como ha ocurrido todo?, seguro que sabes a que viene todo esto y lo que quiere decir.
Louis solo pensaba en lo ocurrido, en lo que había sido capaz de hacer.
  • ¿Estas seguro de que fuiste tu?
En ese momento fue capaz de sentir el silencio, un silencio que no le daba miedo, que solo le ayudaba a concentrarse y ser capaz de pensar, en lo que aquella voz le estaba dicidiendo.
  • Veo que ahora si estas preparado, preparado para entender.

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Esa mañana amaneció nublada, pero a Doris no le importaba, necesitaba irse de la ciudad, evadirse, sentirse sola, relajarse, en resumidas cuentas, calmar su mente de todos esos pensamientos, que solo hacían que, agolparse sin salida en su cabeza.
Doris cogió una mochila, la llenó con unos bocadillos, un poco de agua y montó en el coche. Condujo varias horas sin rumbo, aunque para ella eso no era importante, pero si el estar lejos de la ciudad. Empezaba a sentirse relajada, le encantaba sentirse así conduciendo, pero le encantaba mucho más, relajarse en medio de la naturaleza, por lo que empezó a centrar su mirada en algún camino alternativo y menos transitado todavía. Después de varios desvíos, pudo ver uno que le llamo la atención. No lo dudó, aceleró un poco más y se dirigió sin pensar hacia él, bajó la velocidad y se dispuso a recorrer el camino, que había encontrado. Estaba feliz, ella sola había tomado varias decisiones sin que se le agolpasen en la mente las estupideces y dudas que habitualmente no la dejaban tranquila. Pasados unos minutos, el camino se ampliaba en una gran explanada, donde en la parte derecha se podía ver un río, con un agua totalmente cristalina. Doris estaba maravillada, con el paisaje que se abría ante ella, estaba lleno de posibilidades. Dejó el coche aparcado en un lugar discreto, para que no llamase la atención, bajó del coche, cogió la mochila y se puso a caminar. Solo se escuchaba silencio, el silencio de la naturaleza, era todo un placer, era paz, que desprenden los árboles, las rocas, el agua. Nunca podía haberse imaginado que estaría tan bien sola.
Siempre había estado sola, pero era esa soledad que dolía muy adentro, que te hace sentir que no eres nadie, que no existes. Esa soledad que te ayuda, a pensar en querer desaparecer del mundo.
Pero la soledad que sentía, era totalmente diferente, estaba sola y llena a la vez, en la mas profunda de las soledades.
En ese instante le pareció ver a alguien en la lejanía, parecía que estaba sentado en la hierba. ¿Quien sería esa persona que rompía el encanto?. No le importaba, aunque en el fondo le molestaba que alguien rompiese ese embrujo, que se estaba creando a su alrededor.
Se paró en seco, ya que se estaba acercando demasiado, decidió esconderse detrás de un árbol para poder observar mejor.

.........continuará. 


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