martes, 21 de mayo de 2013

4ª ENTREGA CUENTO ADULTOS/INTRIGA

Los zarandeó de un lado a otro, buscando.... ¿que estaba buscando realmente?. Se quedó inmóvil en medio de los matorrales, miró a su alrededor, pero no veía nada. ¿Que es lo que le estaba pasando?; dejó que el silencio la invadiera, entonces se dio cuenta que, el ruido provenía del viento, rozando suavemente, las hojas de los de los matorrales, susurrándoles al oído y creando el rumor en el ambiente, solo era eso.

La noche se le echaba encima, tenía que llegar a las montañas antes, aceleró el paso. Mientras andaba, pensaba en que tendría que encontrar algún sitio, donde poder pasar la noche, quizás cuando llegase a las montañas....

Paso media hora aproximadamente y ya se encontraba al pie de esas escarpadas montañas, era increíble lo grandes y hermosas que llegaban a ser. Después de buscar con la mirada, algún lugar donde poder cobijarse, se dio cuenta de que, no había ni una mísera cueva, para poder pasar la noche. Solo se le ocurrió ir a recoger leña, como mínimo, no pasaría frío si hacía una hoguera. Dejó la leña amontonada al lado de unas rocas muy grandes, pegadas a las montañas. Aquel rinconcito, podría hacerla sentir, más segura esa noche.

La hoguera que había creado era perfecta, hacía que se sintiese caliente y además resguardada del frío y de cualquier animal feroz, que intentase acercarse. En fin, podría intentar echar una cabezadita, ya que el siguiente día, seguramente, sería igual de duro.

Al encontrarse allí sentada ante el fuego, su imaginación empezó a dispararse, oía ruidos por todos lados, entrechocar de hojarasca, reptar de algún animal.

La luz de las llamas, en contraste con la negra noche, le hacía ver sombras, incluso figuras abstractas; figuras que le hacían recordar a esa figura que, había visto esa misma mañana, la figura de aquel hombre, pero poco a poco la vista, se fue acomodando a la oscuridad y no eran solo sombras lo que veía. A pocos metros ante ella, se encontraba sentada la misma persona, que esta mañana había visto; con la vista perdida, en la inmensidad de la oscuridad. No se podía creer que fuese nuevamente él, cerró los ojos con fuerza, esperando al abrirlos que, esa persona desapareciese, ya que seguro, que solo era producto de su imaginación.

Los abrió lentamente, con esa esperanza, pero seguía estando allí, él seguía sentado sin darse cuenta, o eso creía ella, que ella la estaba observando nuevamente. Parte de ella no quería ahora cerrar los ojos, ni siquiera parpadear, ya que si lo hacía y él desaparecía, evidentemente no podría pasar la noche tranquila, aunque si seguía allí, ¿que podía esperar que él hiciese, cuando fuese consciente de que ella estaba allí?. Quizás fuese más fácil acercarse y hablar con él directamente.

Cuando quiso darse cuenta estaba allí, detrás de él, mirándole fijamente, podía oír su respiración, lenta, apacible; entonces fue cuando lo sintió de nuevo, un escalofrío recorrió toda su espalda, que la volvía a dejar inmóvil, cualquier intento de movilidad, resultaba ser en vano.

El individuo se dio cuenta de que, algo pasaba tras él, giró su cabeza bruscamente hacia ella y la miró fijamente, con esa mirada penetrante, profunda y fría, que puede hacer que te derrumbes en segundos, se levantó sin articular palabra alguna, se sentía inmersa en un terror inhumano, no podía gritar, no podía hacer absolutamente nada para, impedir que él se acercase mas, para huir, para defenderse, el corazón le latía con la fuerza de 200 caballos, estaba a punto de desmayarse, solo quería que la dejase empaz, ¿que es lo que quería de ella, que pretendía?. Él solo necesitó un solo paso para, llegar a estar junto a ella.

floretagroga (ILUSTRACIÓN: franciscoart)

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